Tal y como señala el Código Civil, el testamento puede ser común o especial.

1. Testamentos comunes

Dentro de los testamentos comunes podemos diferenciar:

1.1 Testamento ológrafo. Se llama así al testamento que el testador escribe por sí mismo de puño y letra. Solo puede otorgarse por personas mayores de edad y no requiere la intervención de funcionario autorizante ni de testigos. Entre sus ventajas destaca su carácter secreto y lo económico de hacerlo. Cuenta con inconvenientes, entre estos cabe destacar que por su carácter secreto puede ser desconocido y ello conllevar su perdida o destrucción.

1.2 Testamento abierto. Es el más utilizado. El testador manifiesta su voluntad en presencia de testigos y del Notario (hábil para actuar en el lugar de otorgamiento), el cual lo redactará. El otorgamiento se debe de realizar en unidad de acto, lo que comprende: la lectura, la aceptación completa e inequívoca por el testador y su firma. Su lectura debe de ser íntegra y en voz alta, de modo que queden enterados de su contenido.

1.3 Testamento cerrado. Otorgándose también ante Notario, su característica principal es que este no conocerá el contenido del testamento. El testador, sin revelar sus últimas voluntades, declara que se encuentran recogidas en el pliego. Ese “secreto” es su principal ventaja, pero está sometido a un gran número de formalidades que pueden conllevar su nulidad por no contar con el asesoramiento o ayuda del Notario o de un especialista.

 

2. Testamentos especiales

Se consideran testamentos especiales:

2.1 Testamento militar. Distinguiéndose entre: 1) abierto ordinario, que caduca pasados 4 meses desde que, en tiempo de guerra, el testador dejó de estar en campaña; 2) abierto extraordinario, que podrá otorgarse de palabra ante dos testigos durante y generalmente en peligro próximo de acción de guerra y que caducará si el testador se salva del peligro por el que testó o si habiendo fallecido no se formaliza por los testigos ante el Auditor de guerra o funcionario de justicia que siga al ejército; 3) cerrado, es el otorgado ante un Comisario de guerra que ejercerá las funciones de Notario.

2.2 Testamento marítimo. Se distingue a su vez entre: 1) ordinario, pudiendo ser abierto o cerrado y caducando en todo caso a los 4 meses desde que el testador desembarca en tierra firme donde pueda testar de forma ordinaria; 2) abierto en peligro de naufragio, caduca si el testador se salva o si habiendo fallecido no se formaliza por los testigos.

2.3 Testamento hecho en lengua extranjera. Cuando el Notario no conozca la lengua en la que el testador expresa su voluntad, se requerirá de un intérprete (elegido por el testador) para que traduzca su voluntad a la lengua oficial del lugar en el que se otorgue testamento. El testamento se inscribirá en ambas lenguas debiéndose señalar cuál ha sido la empleada por el testador.

2.4 Testamento hecho en país extranjero. Los testamentos, sus formas y solemnidades se rigen por la ley del país donde se otorgan. De este modo, los españoles pueden testar fuera del territorio nacional sujetándose a la ley del país en el que se hallen. No obstante, será de aplicación la ley española a los testamentos autorizados por funcionarios diplomáticos o consulares de España en país extranjero.

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